martes, 12 de mayo de 2020

Totem.



Nació abandonado.
Una ex-prostituta sexagenaria lo adoptó.

Otetam lo llamó, porque en Ojibwa significa:
Él es mi pariente.

Cuando la ex-prostituta murió,

apenas tenía diez años.

Vivió con un perro sarnoso
y otros niños tan piojosos como él.

Comía lo que encontraba
y dormía en un basurero.

Un día se encontró un cuchillo para tallar
y en un pequeño tronco de madera esculpió:
La cara de una virgen
un perro
un niño sonriente
un pájaro
y una estrella.

En su corta vida
robó, traficó, mató.

Murió abrazado a su pequeño tótem de madera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario