Nació abandonado.
Una ex-prostituta sexagenaria lo adoptó.
Otetam lo llamó, porque en Ojibwa significa:
Él es mi pariente.
Cuando la ex-prostituta murió,
apenas tenía diez años.
Él es mi pariente.
Cuando la ex-prostituta murió,
apenas tenía diez años.
Vivió con un perro sarnoso
y otros niños tan piojosos como él.
Comía lo que encontraba
y dormía en un basurero.
Un día se encontró un cuchillo para tallar
y en un pequeño tronco de madera esculpió:
La cara de una virgen
un perro
un niño sonriente
un pájaro
y una estrella.
En su corta vida
robó, traficó, mató.
Un día se encontró un cuchillo para tallar
y en un pequeño tronco de madera esculpió:
La cara de una virgen
un perro
un niño sonriente
un pájaro
y una estrella.
En su corta vida
robó, traficó, mató.
Murió abrazado a su pequeño tótem de madera.

No hay comentarios:
Publicar un comentario