viernes, 19 de junio de 2020

Tenebrositas.





- Abuelita, cuéntame un cuento de terror.
-No, porque si no, no duermes.
-Anda, abuelita, uno cortito. De mucho miedo.

“Érase una vez un dios
que protegía
a la naturaleza
y al hombre.

Pero la codicia y el poder sintieron tanta envidia
que para controlar a la naturaleza
se inventaron la ciencia,
para dominar al hombre,
el hedonismo,
y para subyugar a dios,
las ideologías.

Al cabo de unos muy poquitos años
como no queriendo, no queriendo,
la codicia y el poder llegaron a ser tan importantes
que reinaban, inmisericordes,
sobre dios,
la naturaleza,
y el hombre.

No te hagas ilusiones,
mi niña,
no te hagas ilusiones;
porque ni dios,
ni la naturaleza, ni el hombre
vivieron felices, ni comieron perdices.
Tampoco hay colorín colorado
porque esta historia
no ha terminado.
La codicia y el poder
ahora quieren controlar
la conciencia, la materia,
la energía, el tiempo y el espacio”.

-Abuelita…
-Dime m’hijita
- ¿Me dejas dormir contigo
desde ahora
en tu cama
todas las noches?


miércoles, 17 de junio de 2020

Dios padre







Emergido desde las tinieblas de sus elucubraciones 
hablaba a la gente un iluminado 
en la plaza de un pueblo, en día de mercado. 



‘‘Dios padre no es un objeto físico. 

No se le encuentra en la naturaleza. 
No tiene ángulo dimensional, color, forma ni tiempo. 
Tampoco tiene longitud, área, volumen o peso. 
No tiene principio ni fin, 
pero es el origen de todo lo concebido en el universo…’’ 

(Algunas risas y murmuraciones) 


‘‘…la existencia de Dios padre es indemostrable 

y la ciencia solo lo acepta 
como un ente en nuestra imaginación, 
nunca fuera de ella…’’ 

(Menos risas, más murmuraciones) 


‘‘…a Dios padre se le puede ubicar 

con números y matemáticas 
en el paraíso de los planos cartesianos. 
Su mantra (0,0) solamente describe su posición en el espacio, 
pero lo deja incontestado, pues no define ni su esencia ni su ser…’’ 

(Expresiones de asombro y condena) 

¡Escuchadme, hijos del cosmos, escuchadme, hijos del universo! 

¡Yo os digo que Dios padre…! 

¡No es nada menos que el punto! 

(Desmayos de beatas, insultos de ciudadanos, sarcasmos de gentilhombres) 

‘‘¡La existencia de toda la corte celestial 

que puebla el paraíso de los planos cartesianos 

sean: 

la línea, la semirrecta, la curva, 

el plano, el triángulo, el cuadrilátero, la elipse, 
la circunferencia, la parábola, la hipérbola, 
el cilindro, el cono, la esfera, 
e incluso, el policoro y el politopo, 
depende íntegramente de aceptar, 
con fe, 
la existencia de las infinitas sucesiones de líneas 
convertidas en planos y volúmenes y originadas desde el Dios padre, el punto!

(Clama frenético el iluminado entre silbidos y denostaciones) 

¿Debemos aceptar, sin chistar, 
a un ente axiomático e indemostrable

totalmente inexistente fuera de nuestra cabeza 

como nuestro Dios padre? 

(Turbamulta iracunda arroja lechugas y tomates) 

¡Números y modelos 
invocados por científicos, 

ingenieros y matemáticos, 

sentados a su derecha
en el paraíso cartesiano, 

no son nada menos que 

una plegaria, un rezo, una oración 
a ese Dios padre, el Dios punto! 

(Escupitajos y bofetones. A pesar de las agresiones, continúa predicando)


¡Una invocación al punto 

con toda la fe puesta en ello, 
os construirá estadios, os edificará iglesias, 
os cambiará milagros por quimeras! 

(Gritos de pavor solicitando la presencia de la policía. El iluminado pierde varios dientes)


¡Un punto os dará infinidad de placeres innecesarios e inimaginables, 

os redefinirá el cosmos, os hará artificiales y artificiosos, 
os sustituirá alimentos procesados por los de la naturaleza 
y será al final, dueño absoluto de vuestras consciencias! 


(La policía lo salva del linchamiento, después de arrearle sendos garrotazos 

en extremidades y cabeza) 

¡Liberaos del punto, hijos del universo, liberaos del punto! 
¡El punto es y será vuestra condena! 


Con chichones y moratones, 

el dedo señalando al cielo 
y la mirada perdida en su mente, 
continúa profetizando el iluminado 
mientras lo arrastran al manicomio, 
no por su locura, sino por sus blasfemias.





viernes, 5 de junio de 2020

Cardos, ortigas y rosas blancas.




Díjole él, tiernamente,
en la velada romántica:

Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo una rosa blanca.


Contestole ella, inmediatamente:

No digas pendejadas, amor mío.
Con mis noventa años, yo pa’ que quiero rosas blancas.

Las rosas solo sirven para combatir el acné,
evitar las bolsas en los ojos y eliminar las impurezas de los poros.
Hidratan el cuero cabelludo,
mejoran la calidad del cabello y combaten la caspa.
Sirven, es verdad, para tonificar, relajar y refrescar la piel,
y dejarla a una como la mismísima Cleopatra.

Pero a mí,
A mi mejor regálame el cardo y la ortiga.

Que el cardo
con el hierro, el sodio, el calcio y el potasio que tiene,
me regulan los líquidos en la sangre.
Además, es excelente para mi hígado y mi vesícula.
Me ayuda con la osteoporosis y me disminuye la glucemia.
Con la fibra, me evita el estreñimiento y me ayuda a ir al baño.

Y la ortiga, tomada en infusiones,
me calma cuando me dan los ataques de asma.
Me ayuda a eliminar el ácido úrico.
Me alivia las molestias en las articulaciones,
y una sola infusión de ortiga, una sola, te digo,
me aporta casi el 40% de la cantidad de calcio que necesito.

Cardo y ortiga, amor mío,
cardo y ortiga.
Las rosas, se marchitan.
Mejor regálame cardos y ortigas
que me ayudan a estar viva.

jueves, 4 de junio de 2020

El tenor.




Un gallo gordo se comió un grillo.

El gallo gordo era gordo por glotón. 
Era glotón porque no tenía nada que hacer. 


Cantaba por las mañanas, 
despertaba a todo el mundo con su voz de tenor 
y ya… 
a comer. 

Por eso era apreciado, 
por eso lo respetaban, 
por su bella voz. 

Pero se comió al grillo por glotón 
y el grillo (que también cantaba) 
se le atoró en la garganta. 

El gallo gordo dejo de cantar como gallo 
y empezó a cantar como grillo. 

Como cantaba como grillo 
dejó de ser apreciado, 
y con el grillo en la garganta 
comía poco y mal. 

Finalmente, dejó de cantar del todo 
y antes de que se quedara en los huesos 
lo metieron en una cazuela 
y lo hicieron coq-au-vin. 

Del grillo nos sé qué fue.


martes, 2 de junio de 2020

Pan




Huyó a la montaña, algo le faltaba.

Deseaba encontrar un ensalmo mágico
para evadirse de la ética y las ideas abstractas,
para evitar la dictadura del cerebro.

Deseaba encontrar un ensalmo que la liberara de sí misma.
Un ensalmo, un mantra o un rezo 
que la enseñara a pensar con todo el cuerpo.

Ya de noche, en la montaña,
aparecieron los fuegos fatuos
y detrás de ellos
un sátiro barbudo
seguido por varias mujeres y hombres desnudos.

Al son del laúd, la flauta y el tambor
disolvían evanescentes,
su cuerpo y alma, en música y ritmo.

Juntos, unidos, libres, felices,
sin egolatrías ni individualismos,
bailaban todos con la misma belleza y falta de coordinación
como lo hacen los pájaros cuando cantan en el bosque.

Con gestos espontáneos,
liberaban al alma de sus símbolos.
Despojados de todo prejuicio moral,
convertían sus deseos en arte.

Se unió a ellos.
Se retorció y se contorsionó desnuda.
Estimulada por sus más recónditas pulsiones,
sintió la dicha de su cuerpo en movimiento.

Transformada en éxtasis colectivo,
danzó al aire libre como un espíritu abierto,
y no como una bailarina de ballet
encerrada entre los aplausos de su ego.

Esas noches rio, vivió, cantó
recuperó su centro de gravedad,
su do central, su si bemol
Su sol sostenido.

Dejó de ser para el mundo sólo armonía
y pudo escuchar en su interior
su propia disonancia.

Renació en su alma, renació en su cuerpo,
colmó al mundo de sentimientos danzantes.
Su vida se volvió un festival perpetuo
y su personalidad, un juego festivo.

Bailó y bailó feliz, por el resto de sus días.


domingo, 31 de mayo de 2020

Todo sin.




Señalado por no saludar al mandatario
ni dar mordidas a los sinietros,
declamaba airado un bardo, en la avenida,
desde su taburete.

Sin… 
hoy en día, todo es sin.

Harina sin gluten. 
Azúcar sin sacarosa. 
Leche sin lactosa.
Café sin cafeína.
Te sin teína. 

Tabaco sin nicotina. 
Dulces sin calorías. 
Cerveza sin alcohol.

Cielos sin estrellas.
Polos sin hielo. 
Selvas sin árboles. 
Ríos sin agua.

Corporaciones sin escrúpulos. 
Políticos sin valores. 
Curas sin moral. 

Naciones sin alimentos.
Gente sin derechos.
Habitantes sin país. 

Obreros sin trabajo. 
Niños sin educación.
Jóvenes sin futuro. 
Ancianos sin hogar. 

Palabras sin sentido.
Mundo sin rumbo. 
Vida sin amor.

Hoy en día todo es sin… 
¿Por qué, para qué 
le quitan lo mínimo y lo esencial 
a todas las cosas?

Y ese día
a él,
le quitaron la libertad.

viernes, 29 de mayo de 2020

Hojas en blanco.





Una pareja aburrida 
se compró un libro con las hojas en blanco, 
para ver si de alguna manera 
podía salvar su matrimonio. 

Leían una página diaria y la comentaban. 

Al principio les costó, 
pero descubrieron que había de todo: 
- Matemáticas, física, química y biología.
- Antropología, filosofía y humanidades. 
- Medicina alternativa, vida sana, belleza y medio ambiente.
- Psicología, cine y literatura. 
- Mitología, teología, ciencias ocultas y religión.
- Humor negro, política, economía y fake news.
- Tecnología, automovilismo, deportes y bricolaje.
- Horóscopos, chismes,
 prensa rosa, redes sociales, obituarios 
y anda vete tú a saber cuanta cosa más.

Pasadas unas semanas
no podían dejar de leer. 
Lo leían por las noches 
y lo comentaban por las mañanas.

¡Qué maravilloso libro era aquél 
con las hojas en blanco 
y la imaginación abierta a la palabra! 

En sus párrafos las metáforas imperaban 
y el pensamiento mágico se liberaba.

Leyendo leyendo,
dejaron correr sus ideas 
sin juicios ni argumentos categóricos, 
sin querer tener la razón 
tan solo comentando,
día tras día,
un nuevo tema,
una nueva imágen,
una nueva página en blanco
y gracias al libro 
su matrimonio se salvó.

miércoles, 27 de mayo de 2020

El restaurador.





Todos los días recogía,
según los encontraba,
pedacitos de sentimientos rotos
y cachitos de ilusiones perdidas.

En el lugar menos pensado aparecían:
en los contenedores, en los mingitorios,
en las básculas, en las coladeras,
en las ramas de los árboles,
o sobre la barra pringosa
de algún restaurante de tercera.

Una vez se encontró en un solo día:
Tres en las campanas de un monaguillo
dos en las orejas de un perro,
y uno en la sala de espera
de un cementerio.

Recogía pedacitos y cachitos
de sentimientos rotos e ilusiones perdidas
y los acomodaba con cuidado
en su bolsillo,
dentro de un cofrecito de plata
envueltos en un pañuelo blanco de seda.

Por las noches, en su casa,
con mucho tiento, con mucho cariño,
les encontraba alguna forma,
los separaba por emociones,
los limpiaba, los pegaba, los restauraba,
los pintaba de colores
(azul tolerancia, amarillo afecto, violeta respeto,
verde ternura, blanco esperanza, negro silencio),
los envolvía en algodón
y los incubaba en macetas para que germinaran.

Cuando por las mañanas
abrían los retoños,
los soltaba y volaban libres
para que si algún desdichado,
los encontraba al paso,
curara con ellos 
aquel, su sentimiento roto
o recobrara aquella, su ilusión perdida.

domingo, 24 de mayo de 2020

Conversaciones de bar.

Nice conversation, good time, laughter, friendship in a bar with a good beer.



Zorros y leones
se mueven por instinto.

Los zorros son pensadores, calculadores y materialistas,
los leones son idealistas, conservadores y burocráticos.
Esos son sus instintos.

Las decisiones personales, las acciones sociales
de zorros y leones,
las justifican con una lógica falsa y sesgada,
y están saturadas de esas derivaciones instintivas no racionales.

Esa es la historia en la élite gobernante, que viene y va.
Etcétera, viceversa y bla bla bla.
Llega al poder con la filosofía de los zorros especuladores
y va cambiando a conveniencia, al conservadurismo de los leones.

Mientras…
Las ovejas permanecen inalterables,
con poca participación,
se dejan conducir por los residuos instintivos
y el discurso megalómano
de una aristocracia alternante de bandidos ilustrados.


- ¿Estas borracho?

- No. Es Pareto.

- ¡Uy! Entonces ya para,mi buen; pues si ya te soplaste el 20% de la botella, no sé con qué otras penjadedas me vas a salir si te acabas el 80% que queda.



jueves, 21 de mayo de 2020

Dos lunas




Cuando miro al cielo,
ya no sé...

Si te miro a tí,
o si la miro a ella,

Si cantarte a tí,
o cantarle a ella.

En verdad
ya no sé...

Si es ella tú
o si tú eres ella.

Si quedarme en tí,
o quedarme en ella.

Lo que sí sé,
cuando miro al cielo,
es que por hablarte a tí
y por hablarle a ella...

quisiera en las noches,
de fijo,
descubrir dos lunas 
en el firmamento..

miércoles, 20 de mayo de 2020

El dragón espantabobos.




Estaban los hermanos de mi abuelo disfrutando de una larga sobremesa, cuando un bicho salió de debajo de un plato y corrió a esconderse en el frutero.

-¿Qué fue eso? ¿Una cucaracha?
-No...un dragón. - respondió el otro cagadito de miedo.

Una a una y con cautela, los hermanos de mi abuelo sacaron las frutas del frutero. Al llegar a la ciruela, el dragón saltó y los dos gritaron ¡¡¡¡AAAAAAAHHHHHHH!!!!! Con el grito, el dragón creció del tamaño de la pera. Volvieron a gritar y el dragón creció del tamaño del frutero. Con cada grito, el dragón crecía; ahora del tamaño de la silla, de la mesa, del sillón. El dragón creció y creció y en cuanto pudo, huyó por la ventana.

¡¡¡¡AAAAAAHHHHH!!!!  gritaba la gente en la calle. Con sus gritos el dragón crecía. Crecía del tamaño de un arbusto, de un tobogán, de un árbol. El 
dragón no encontraba donde esconderse y con tantísimo grito, no dejaba de crecer. Ya era del tamaño de una casa, de una iglesia, de medio edificio, de un edificio. Ahora, más alto que el más alto de los rascacielos.

La ciudad había enloquecido. Todo mundo gritaba. Todo el mundo huía. El terror era absoluto. El pánico, generalizado. Nada parecía poder detener el crecimiento del dragón, ni nadie parecía estar medianamente cuerdo para salvar la situación. 

Cuentan los hermanos de mi abuelo que, entre tanto caos y confusión, escucharon a una niña decirle a su hermanito: ''No le tengas miedo. Ese dragón solo asusta a los bobos. Es enorme, pero no hace ningún daño''. Los hermanos de mi abuelo, al escuchar a la niña aquella exclamaron¡¡¡¡¡OOOOOHHHHH!!!! y el dragón se hizo un poco pequeño.

Era verdad. El dragón con tanto grito no había parado de crecer, pero en su huida, nada había roto, nada había destruido, ni a nadie había lastimado. Los hermanos de mi abuelo empezaron a gritar:'¡Mirad, mirad!¡El dragón es enorme, pero no hace daño!''

Al principio, la gente, temerosa, no lo creía, pero al observar que en verdad el dragón no hacia ningún daño, sonreía y exclamaba ¡¡¡¡¡OOOOOHHHHH!!!! y según exclamaba la gente ¡¡¡¡¡OOOOOHHHHH!!!! el dragón comenzó a hacerse del tamaño de un edificio, de medio edificio, de una casa, de un árbol, de un tobogán, de un arbusto, de un banco. Con cada ¡¡¡¡¡OOOOOHHHHH!!!! el dragón se fue volviendo tan tan pequeño que desapareció de la vista de todos y al cabo de nada, todo el mundo volvió a su rutina y nadie supo más del él.

Ya nadie recuerda la historia del dragón espantabobos (la gente ciertamente tiene muy mala memoria). Lo real, lo verdadero, es que los hermanos de mi abuelo lo han vuelto a ver comiéndose las sobras de un plato o bebiendo de una copa durante alguna de sus larguísimas sobremesas.