- Abuelita, cuéntame un cuento de terror.
-No, porque si no, no duermes.
-Anda, abuelita, uno cortito. De mucho miedo.
“Érase una vez un dios
que protegía
a la naturaleza
y al hombre.
Pero la codicia y el poder sintieron tanta envidia
que para controlar a la naturaleza
se inventaron la ciencia,
para dominar al hombre,
el hedonismo,
y para subyugar a dios,
las ideologías.
Al cabo de unos muy poquitos años
como no queriendo, no queriendo,
la codicia y el poder llegaron a ser tan importantes
que reinaban, inmisericordes,
sobre dios,
la naturaleza,
y el hombre.
No te hagas ilusiones,
mi niña,
no te hagas ilusiones;
porque ni dios,
ni la naturaleza, ni el hombre
vivieron felices, ni comieron perdices.
Tampoco hay colorín colorado
porque esta historia
no ha terminado.
La codicia y el poder
ahora quieren controlar
la conciencia, la materia,
la energía, el tiempo y el espacio”.
-Abuelita…
-Dime m’hijita…
- ¿Me dejas dormir contigo
desde ahora
en tu cama
todas las noches?




