Un gallo gordo se comió un grillo.
El gallo gordo era gordo por glotón.
Era glotón porque no tenía nada que hacer.
Cantaba por las mañanas,
despertaba a todo el mundo con su voz de tenor
y ya…
a comer.
Por eso era apreciado,
por eso lo respetaban,
por su bella voz.
Pero se comió al grillo por glotón
y el grillo (que también cantaba)
se le atoró en la garganta.
El gallo gordo dejo de cantar como gallo
y empezó a cantar como grillo.
Como cantaba como grillo
dejó de ser apreciado,
y con el grillo en la garganta
comía poco y mal.
Finalmente, dejó de cantar del todo
y antes de que se quedara en los huesos
lo metieron en una cazuela
y lo hicieron coq-au-vin.
Del grillo nos sé qué fue.

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